España 1994. Quedan dos años para Infovía. Se publica la que seguramente es nuestra primera novela Ciberpunk: La sombra cazadora. En gallego. 38.000 ejemplares vendidos a día de hoy. Temas: poder, imagen, memoria. Nuestras obsesiones.
La gran Pat Caddigan dijo hace poco a Wired algo tremendamente obvio: La ciencia ficción nunca pretendió hablar sobre el futuro, sino sobre el presente. Nuestra realidad es la realidad especular de la sombra cazadora. La imposición de un imaginario, de una galaxia mediática omnipresente.
Suso no tiene el fondo Hammet y pulp de Gibson. Es definitívamente europeo, mediterráneo y gallego. Al mismo tiempo y sin importarle la mezcla de aguas. Mitología. Clásicos griegos. Cuentos infantiles. Sueños. Negro. Todo está en la sombra.
La literatura nos sirve para hablar de la vida o no nos sirve para nada
Suso de Toro
Este es un relato ciberpunk con lluvia y mugre. Sin casi ordenadores. Sin nanotecnologías ni bioquímica. Es un relato ciberpunk a la medida del totalitarismo que conocemos: el de la imagen devoradora, única, totalitaria de la vulgaridad de lo establecido en una remota provincia del imperio. Asumidlo: lejano decorado espectacular que a nadie importa
Relato iniciático. Tres viajes de ruido, espadas y música, con sus tres muertes y sus tres nacimientos. Huída de la infancia. Combate para ser. Y gafas. Gafas negras. Gafas de no ver de fondo.
El sábado txikiteo con Suso de Toro, Juan Urrutia y Natalia Fernández. Gran lujo intelectual. En la mesa: libertad, poder y una hermosísima butifarra de Vic. Eché de menos a Marta Alonso y David Teira. Ellos, con Juan, también rastrean en nosotros (los tres) a Nietzsche. ¿Poder para qué? Para no sufrir el de los otros. Poder es no tener pesos para huir de la sombra cazadora. Para decir no.
Leed la sombra. Si os dicen que es "literatura juvenil", releed los Viajes de Gulliver, recordad los dibujos que ponían en Navidades y haced la resta. El resultado es lo que comió la sombra cazadora.